¿Qué exactamente están haciendo?

El Sr. John M. Ackerman lanza esta pregunta vía Twitter: ¿Realmente son necesarios una decena de helicópteros en el sitio del helicóperto caído? ¿Qué exactamente están haciendo?

Me atreví a replicarle: se lo explico con manzanas o se pone a hacer preguntas serias?, prefirió las manzanas.

¿Cuantas personas fallecieron en el más reciente accidente aéreo en Cd. de México? ¿1? ¿2? ¿Cuántos policías, rescatistas, bomberos, paremédicos había en el lugar? ¿80? ¿100? Se cuestiona el Sr. Ackerman la necesidad de enviar una decena de helicópteros al rescate de una aeronave federal con un Secretario de Estado, bajo amenaza latente del crimen organizado en  una zona de muy difícil acceso.

¿Qué esperaba el Sr. Ackerman? Tal vez que se hicieran cargo las autoridades municipales, no sé, que llegaran en sus caballos a atender la caída de una aeronave. Tal vez espera que como murieron 8 personas se envien 8 rescatistas a pie (porque cayeron a tierra), por aquello al Sr. parece gustarle la proporcionalidad, equidad y todos esos rollos. Tal vez espera que en un afán de justicia estos 8 muertos, especialmente el Secretario de Gobernación, tomen ficha en la ya de por sí larga lista de muertos que existe en nuestro país, “al difunto Blake le toca el turno 51,324, esperé en el lugar de los hechos por favor”.

¿Qué esperaba el Sr. Ackerman? ¿Se le olvida que más que el Sr. Blake murió el Secretario de Gobernación de una nación? Confunde el Sr. Ackerman el gimnasio con la magnesia, puede tener su no muy particular opinión sobre el gobierno actual, pero rehusarse a reconocer los protocolos de rescate internacionales, más aún con una figura de Estado dice todo sobre su corta y muy obtusa capacidad de análisis, ya no digamos crítica.

Me pregunto ¿cuántos accidentes habrá visto el Sr. Ackerman antes de increpar el número de unidades necesarias para realizar un rescate? ¿habrá él mismo participado como rescatista en cualquier organización? Me consta que intenta por todos los medios rescatar ciertas ideas, pero no estoy muy seguro que lo haga con un afán de voluntariado como la Cruz Roja, o de responsabilidad como el Ejército Mexicano durante el despliegue del Plan DN-III. (Ya sé, por este comentario me tacharan de vendido o lamebotas gubernamental mínimo, así son felices ¿qué puedo hacerle? Disfrutenlo.)

Me inquieta, eso sí, que el Sr. Ackerman tenga gran número de defensores, seguidores y fanáticos. Lo envidio un poco, la verdad sea dicha; lo lamento un mucho también, por que bajo el estandarte de crítica irrefutable y cartas de presentación impresionantes esconde una mentalidad anodina que poco o nada aporta a los cambios que este país necesita. De esos cambios que eran para ayer.

Pregona el Sr. Ackerman mucha ecuanimidad en sus comentarios sobre este trágico accidente. (Si no me creen que es trágico y que es accidente les regalo un diccionario). Dice el Sr. Ackerman que lamenta la muerte del Sr. Blake. También dice, eso sí, sin decirlo, que espera sea cualquier cosa que deje al descubierto al gobierno del actual Presidente de la República. Dice, y dice, y dice. Y dice tanto que llega el punto en el que no puede ocultar lo que dice.

Están haciendo Sr. Ackerman, lo que harían en cualquier país del mundo dónde se caiga un helicóptero, con un Secretario de Estado, bajo amenaza latente, en zona de muy difícil acceso. Si a Usted no le simpatizaba el Sr. Blake, o el Secretario de Gobernación en turno, pregunte otra cosa.

No le dé vueltas bajo una falsa equidad. Diga las cosas sin miedo Sr. Ackerman, aquí NADIE le censura.

(P.D. Disculparán la redacción, no soy Maestro o Doctor por la UNAM)

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Deberían caerse helicópteros con secretarios de gobernación más seguido y tener más académicos diciendo necedades en twitter para tener el gusto de leer entradas nuevas en tu blog. Y por aquello de: “me tacharan de vendido o lamebotas gubernamental…” me parece que efectivamente a veces sufres del sindrome de la defensa a ultranza de la autoridad y la oficialidad. Pero en este caso me parece muy legitimo de tu parte cuestionar a Ackerman, que se deje de autocensura y diga lo que en verdad está pensando. Saludos y gracias de nuevo por escribir.

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