¡Que arda la Guardería!

Cuando adolescente me tocó vivir una breve temporada en un pueblo en medio de la nada Campechana, lugar caluroso y húmedo las únicas actividades podían ser trabajar (de malas, seamos sinceros yo era niño de ciudad) en el campo, ir a la iglesia y los viernes y sábados ir al restaurancito de la plaza a cenar mientras veíamos una película más de los Hermanos Almada o Charles Bronson. Entre el chupacabras que por entonces asolaba los campos de cultivo y las municiones eternas la única fuente de verdad absoluta era, según mi abuela, la iglesia. Ahí escuché aquél chiste de que Nerón fue un revolucionario, inventó el primer cuerpo de bomberos; luego para darles trabajo mando incendiar Roma. Desde luego ahí nació también mi interés por el Imperio Romano (y, gracias a Dios, todo lo que representaba decadencia), por lo que eventualmente entendí que el chiste no sólo era malo, sino que se usaba por los religiosos del pueblo para dar por cierto un tema en disputa: la inocencia de los primeros cristianos en el incendio del año 64 D.C.

Cuando uno va a las fuentes sobre el tan notable incendio resulta que casi nadie sabe qué o cómo pasó. Los máximos historiadores romanos lo mencionan apenas y en algunos casos omiten o contradicen a las fuentes cristianas. Lo único seguro es que hubo un incendio en el año 64 cuyo resultado fue un terreno disponible en la mejor zona de Roma donde Nerón mando construir un palacio que ofendió a mas de uno, romano o cristiano, tanto por sus excesos como por sus costos, ya que hubo de aumentar los impuestos para construirlo. Antes de eso, durante el famoso incendio, hay registros que Nerón abrió las puertas de su residencia para dar refugio temporal a los afectados, que sufrago los alimentos y brindó apoyo a quién lo solicitara. No obstante, acabado el siniestro la molestia ante la tragedia fue tal que la gente empezó a clamar por un culpable, y mientras los poderosos pedían en pos de sus intereses la cabeza de Nerón, este produjo su propio culpable y llamó ante la justicia a los “abominables” cristianos.

Análisis históricos dan mayor credibilidad a la teoría el incendio fue accidental. Roma no ardió mientras Nerón tocaba la lira gritando ¡Que arda Roma!. En México nadie tocó la guitarra gritando ¡Que arda la Guardería!

No es justo muera un niño, ninguno. Mucho menos en la forma que perecieron esos 49 infantes que apenas empezaban a recorrer esto que nos da por llamar vida. Pero no es la primera vez que esto ocurre. ¿Alguien recuerda como se llamaba esa niña que a sus 2 años murió ahogada en una fuente de su kinder?, ¿alguien recuerda como se llamaban esos hermanitos que murieron intoxicados por comida en mal estado?. ¿Es que acaso sólo debemos clamar justicia por los muertos? ¿Cuántos niños han sufrido abuso sexual en las escuelas? ¿Cuántos han sufrido abuso psicológico? ¿Cuantos niños han perdido su infancia con maestros o padres  irresponsables en todos los niveles?

Merecemos justicia, absolutamente, pero la única forma de obtenerla es reconociendo el acto, sus causas y consecuencias, en el caso de la Guardería ABC estamos pasando por alto el primer hecho: se incendio una bodega con documentos del Estado, documentación oficial a la que nadie presta atención ante las devastadoras imágenes del rescate de los niños. ¿Qué documentos albergaba esa bodega?, ¿qué delitos pudieran haber sido probados con una sola página membretada?; ¿quién pudo haber acabado en la cárcel?; ¿con quién pudo haber estado relacionado?… tal vez no es importante, tal vez, pero el hecho es que nunca lo sabremos porque estamos más ocupados persiguiendo a Molinar con su lira.

Sí, el kinder era irregular, como un número inmenso de escuelas en nuestro país. Sí, los funcionarios debieron haber previsto esa y otras doscientas circunstancias antes de dar permisos, como muchos otros funcionarios en muchas otras oficinas que controlan muchos otros servicios. Sí, a prácticamente cualquier alegato sobre la responsabilidad de los funcionarios, sí. No a la desmemoria. La tragedia de la Guardería ABC merece más respeto. No habrá justicia mientras se clame por las vidas robadas a esos niños, a sus familias, porque seguimos pidiendo la cabeza de un asesino, cuando tendríamos que estar buscando a un incendiario. Culpar al PAN y pedir el voto por el PRI es la más grande injusticia que cualquier pueda hacer en memoria de esos 49 niños.

“Luego los asesinos agarraron a 3 mujeres embarazadas y sacaron de su vientre los fetos, los mutilaron con machetes y exclamaron: aquí mueren las semillas de los enemigos”. Murieron 15 niños (mas 3 neonatos), 9 mujeres y 21 hombres. Los policías obedecían instrucciones manteniéndose a distancia mientras transcurrían 6 horas de barbarie en Acteal, Chiapas. Los asesinos eran paramilitares cristianos y priistas.

Como las imágenes de la Guardería ABC también he visto fotos de esos niños asesinados en Chiapas, ¿en verdad son necesarias para mover conciencia?

El incendio de Roma dejó un terreno baldío en el que Nerón construyó su Templo Áureo a costa de nuevos impuestos. El incendio de la Guardería ABC dejó 49 historias sin escribirse, pero también una pila de documentos inservibles, ¿quién y qué estarán construyendo sobre ella? ¿Estará cantando en un karaoke mientras nos ve llorar?

Vae victis!

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