El más mejor Presidente del mundo.

Yo creo que “humillado” es una definición majadera refiriéndose al papel del Presidente Peña ante Trump en la tan especulada llamada de conciliación. Antes que nada hay que aclarar: no soy peñista, ni peñabot ni nada por el estilo (tampoco pejebot, por aquello que sólo existen los extremos). Mi opinión personal de Peña es en el mejor de los casos opuesta a la decencia y los buenos modales. Pero Peña es una cosa, el Presidente es otra, y es el Presidente quién ha tenido que enfrentar los embates de quien ostenta el (localmente proclamado) título de la “Persona Más Poderosa del Planeta”. Ese que es capaz de colgarle el teléfono al Presidente de Australia porque no le gustan los temas de la agenda o correr a su Fiscal General porque le dice que sus actos son inconstitucionales.

La conducta de Trump ha sido definida, en su propio país, como “infantil”. Un niño berrinchudo que curiosamente posee control absoluto de “el balón”, ese maletín con las claves para disparar el arsenal nuclear de Estados Unidos. ¿De verdad debería el Presidente de México, o cualquier otro país, jugar con Sansón a las patadas? Trump dijo en Julio de 2015 que Estados Unidos debió haber invadido México en lugar de Irak, y en un evento privado en Agosto del mismo año declaró que uno de sus primeros objetivos era una intervención militar en nuestro país. Sabiendo esto yo les pregunto: ¿que hubieran hecho Ustedes?

Opción A.- Mentarle la madre a Trump, decirle que a nosotros nadie nos va a ningunear, mucho menos Estados Unidos y un pinche güero/naranja idiota.

Opción B.- Decirle que le baje a las carnitas y que no se ponga rejego o le dejamos de mandar mariguana y cocaína.

Opción C.- Decirle que no se así, que nosotros qué le hemos hecho a él, acto seguido bajarse los pantalones y ofrecerle la vaselina

Opción D.- Comportarse diplomáticamente (hay hasta una carrera al respecto) y soportar el berrinche de un imbécil que fácilmente podría invadirnos la próxima semana.

Y es que el discurso de esta semana del Presidente Peña habla de “unión nacional” e invoca a “la gran fuerza de México” (por si no sabían, es el slogan del Ejército Mexicano). Habla de que vamos a trabajar de manera conjunta con la administración Trump, pero que se va a mandar presupuesto adicional para apoyar a los connacionales que sufrirán abusos en los próximos meses. Si sumamos los discursos de Trump, desde el inicio de su campaña, y medimos, justa y proporcionalmente, los discursos de las últimas semanas del Presidente Peña, vamos a encontrar un patrón: el de una administración que no tiene otra más que (tratar de) enfrentar con pinzitas a nuestro vecino del norte. Trump señaló la puerta públicamente, sí, pero fue Peña quién la azotó, también públicamente. Eso definitivamente no le gustó a la Casa Blanca,  (la de allá), no hubo un “el Presidente de México y yo hemos acordado cancelar la reunión”, en el argot político a eso se le llama Control de Daños.

México ha tenido gran valor en la historia universal, si bien no hemos sido protagonistas de grandes guerras o escenarios. La diplomacia mexicana ha sido siempre discreta, ha jugado el balón sin importar en qué cancha juega, y en términos futbolísticos, nunca ha querido ser el delantero, si acaso ese mediocampista discreto que está en todos los juegos aunque nunca meta goles. Quizá muchos no recuerden, pero la primera gran negativa al gobierno de Estados Unidos la dio Vicente Fox, cuando México presidía la Comisión de Seguridad de Naciones Unidas, dijo en mensaje a la nación que México no apoyaría la invasión a Irak.

Nuestro ejército es muy comprometido, aman su bandera, su país. Lucharían por nosotros. Sí. Pero sólo podría resistir un par de semanas de embate antes que la bandera americana ondeara en Palacio Nacional.

Trump es un hombre de acción, su retórica es prácticamente nula, no es difícil darse cuenta para dónde va, si acaso es posible preparase para el golpe. Y los miembros de la OTAN lo saben, aunque México no es parte de la Organización los países europeos han salido a decir que las rutas comerciales con México no se detendrán. Y, quizá faltaron a esas clase, pero las últimas dos guerras mundiales tuvieron un trasfondo comercial. Hasta el mismo Gorbachev ha declarado que el mundo, no sólo Estados Unidos, se prepara para la Guerra. Desde el fondo de mi corazón espero que no lleguemos a esos extremos y que Trump sea procesado hasta dejar el cargo.

Mientras tanto él tiene el balón.

Entonces, ¿a chingar a su madre?

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